jueves, 11 de mayo de 2017

Textos sobre el lenguaje 2017

Dimensiones de la conversación 1

Comencemos por la caracterización de la conversación según sus diferentes dimensiones. En un plano estrictamente pragmático-lingüístico, la
conversación se define como un intercambio ordenado de actos de habla. La corriente de la Conversation Analysis la iguala a un sistema de toma
de turnos como en las intersecciones de las calles de una ciudad –unos
automovilistas avanzan con luz verde mientras otros esperan detenidos
con luz roja, intercambiando luego de cierto tiempo los roles– (Sacks,
Schegloff y Jefferson 1974). Esta dinámica se cumple en una secuencia de




unidades –actos de habla–, en la que los interlocutores actúan a la vez
como hablantes y oyentes. Según Grice (1991) el objetivo de la conversación no se limita, sin embargo, a la simple transferencia recíproca de
significados, sino que su valor reside en la posibilidad de influenciar a los
otros y ser influenciado por ellos para dar lugar a la coordinación de acciones en pos de objetivos comunes. Así surge el problema de la acción
colectiva, al que Habermas (1999) responde con la teoría de la acción
comunicativa, argumentando que la participación en discursos prácticos
–acerca de las normas de acción– apunta a la obtención del consenso
de todos los involucrados. En esta dimensión pragmático-lingüística, la
conversación se perfila, más bien, como herramienta útil a la negociación
entre pretensiones de acción eventualmente en conflicto.


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Dimensiones de la conversación 2

En un plano hermenéutico, la conversación acontece como una
dinámica dialéctica de pregunta y respuesta en la que se fusionan los horizontes de los interlocutores, haciendo posible la comprensión del sentido
de lo dicho y del mundo que habitan. Para Gadamer (1997) la conversación presupone un lenguaje común y la disposición a ponerse en el
lugar del otro. En efecto, su esencia no reside en la actividad lingüística
emprendida por los sujetos, sino en la primacía de una pregunta que va
predisponiendo a la escucha y, así, conduciendo hacia la verdad del tema
(Caloca 2004). En esta misma dirección, Pareyson (1971) explicita que
el poder de la pregunta reside en su capacidad de hacer elocuente –y,
entonces, inteligible– aquello que se aspira comprender. En efecto, además de la responsabilidad por decir y escuchar, los interlocutores están
mutuamente implicados en la promoción de la expresión del otro, esto
es, en generar las condiciones para que ponga en común su experiencia.
Aquí, la conversación se perfila como acuerdo: diálogo en el que quedan
saldadas las rivalidades y, aun manteniendo las diferencias identitarias, se
proyecta un mundo de la vida compartido.


Dimensiones de la conversación 3

En un plano onto-ético, la conversación supone simetría relacional
y reconocimiento del otro como interlocutor válido, de quien se aprecian
su presencia, sus conocimientos y experiencias aun cuando estos puedan
resultar desacertados o inapropiados. Esto se justifica por el énfasis en
la relación entre los interlocutores, independientemente del lenguaje o
tema de conversación que los reúne. Para Buber (2006) la relación con el
otro es un principio constitutivo del yo, que logra desplegarse a sí mismo
–realizar su vocación histórica– a través del respeto atento a los demás.
La verdadera conversación, o diálogo en palabras de Buber, trasciende lo
estrictamente lingüístico y objetivo para instalarse en el ámbito del ser;
se desprende de toda instrumentalización y uso estratégico del lenguaje;
acontece como encuentro interhumano, bajo la condición de la reciprocidad. Por ese motivo, no es posible pronunciar tú con los labios si no se
lo hace con el ser entero (Buber 2006), esto es, si no se asume la propia

responsabilidad frente la interpelación del otro, quien dirigiéndose a mí
reclama una actitud de interés y escucha. Aquí, la conversación es simple
reconocimiento de la humanidad del otro, donación de sí mismo e involucramiento, aceptación y receptividad.
La variedad de definiciones de la conversación evidencian que no
se trata de un concepto unívoco, aunque tampoco parece conducirnos
a una plena equivocidad. Las tres perspectivas mencionadas indican que
durante la conversación se produce cierto acercamiento, que es una actividad que requiere la intervención de los sujetos en calidad de hablantes
y de oyentes, y que es posible compartir un sentido que consienta la
construcción de un mundo habitable para los participantes. Se distinguen,
en cambio, por el nivel de densidad relacional intersubjetiva que revelan:
pragmática, hermenéutica, ética.



Tomado de:
Ure, M. (2015). El imperativo ético de la conversación en la comunicación digital. Memorias Eje Temático 3 del XV Encuentro FELAFACS (Medellín, Colombia, 5-7 octubre), 2791-2803. Disponible en: http://felafacs.org/wp-content/uploads/2015/11/Memorias_Felafacs.pdf. ISSN: 2463-1574.




3. Estructura de la conversación en el paradigma pragmático-lingüístico

   Para analizar el tipo de comportamiento comunicativo de distintos tipos de usuarios en Twitter conviene definira qué se entiende por conversación. Según el paradigma del análisis conversacional (Conversation Analysis), inaugurado por los estudios de Sacks, Schegloff y Jefferson (1974), la conversación es un sistema de interacción social de “toma de turno” (turn-taking), que funciona de manera similar a los sistemas diseñados para ordenar los movimientos en los juegos o para regular el tránsito en las intersecciones. Según los autores, la conversación forma parte de los “sistemas de intercambio de actos de habla” (speech exchange systems), junto con las entrevistas, los debates y las ceremonias. En esta misma perspectiva pragmático lingüística, Sorin Stati (1982) sostiene que la conversación es dialógica y que se realiza como una “secuencia de locuciones producidas alternativamente por al menos dos personas que se dirigen una a la otra”.7 Entre sus características se destacan la espontaneidad, la igual posición jerárquica de los dialogantes y la libertad para pasar de un tema a otro.8 La conversación se divide en unidades, las locuciones o actos de habla (speech acts). La locución comprende “todo aquello que un hablante dice entre dos intervenciones del otro, o al principio y al final de una conversación”.9
   Para Stati, también son características distintivas de la conversación la espontaneidad, la inmediatez del contacto, el hecho de que los participantes tienen una posición jerárquica igual, de modo que cada uno da y recibe la palabra, y que el pasaje de un tema a otro es consentido, es decir, que la dirección que toma no está preestablecida sino negociada por las partes10. En línea con los objetivos de la investigación sobre el comportamiento comunicativo de los usuarios de Twitter, interesa en particular la condición de reciprocidad para la conversación se lleve a cabo. En la conversación, los interlocutores intercambian los rolesde emisor (hablante) y destinatario (oyente)11. De allí que, si bien la unidad mínima de la conversación en cuanto a los sujetos es dos, en cuanto a los locuciones o turnos es tres, ya que en la respuesta a la respuesta, es decir, en el tercer turno, se verifica que ambos interlocutores cumplieron efectivamente con los roles de hablante y oyente. Este esquema de tres turnos de habla suponen acciones específicas: 1- lo que hace el hablante en su turno de habla; 2- lo que hace el oyente con lo que dice el hablante; 3- lo que hace el hablante con lo que dice el oyente.

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7 STATI, S., Il dialogo: considerazioni di linguistica pragmatica, Liguori, Napoli, 1982, p. 11.
8 Cf. Ídem, pp. 13-14.
9 Ídem, p. 19.
10 Cf. Ídem, pp. 13-14.
11 Cf. Ídem, p. 17.



Texto tomado de:
Ure, M., Parselis, M., Coedo, N., (2012). Medios y periodistas argentinos en Twitter : ¿lógicas de la información en la
red de la conversación? [en línea], pp. 4–5.  
Ponencia presentada en XIV Congreso REDCOM “Investigación y extensión en comunicación : sujetos, políticas y contextos”, Universidad Nacional de Quilmes, Argentina, 28-30 junio. Disponible en: http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/contribuciones/medios-periodistas-argentinos-twitter.pdf

4. Conceptos de comunicación e información

   Este concepto de conversación como diálogo, aun cuando esté basado en informaciones, se alinea con el concepto de comunicación. Según Dominique Wolton (2010), producir información, acceder a ella e intercambiarla no es suficiente para comunicarse, porque la comunicación implica la relación: “no hay mensaje sin destinatario, pero la información existe, sin embargo, en sí misma. Nada parecido ocurre, por el contrario, con la comunicación. Esta sólo tiene sentido a través de la existencia del otro y el reconocimiento mutuo”.13  De manera similar, para López Cambronero (2002), comunicar es hacer al otro partícipe de algo, “convertirlo en algo cercano a mí en la medida en que participa de algo que hay en mí, aunque sólo sean pequeños e insustanciales hechos sin aparente importancia”.14
   El acto de informar puede definirse como la transmisión de mensajes construidos lingüísticamente que amplían el horizonte cognitivo de los destinatarios. Es, por ende, un acto unidireccional y supone, para el destinatario, un ‘estado’ (“se está informado o desinformado”); en el informar predomina el decir. La comunicación, en cambio, implica un proceso bidireccional, de intercambio de información que establece una relación social. Es, así, ‘fuente’ de instancias en las que, sobre la base del reconocimiento, se comparten ideas, interpretaciones y conocimientos. En la comunicación hay equilibrio entre el decir y el escuchar.
   Esta relación comunicativa, sostenida fundamentalmente por la necesidad humana de compartir,15 en el terreno de la convivencia democrática supone la libertad e igualdad de los protagonistas y, por lo tanto, la facultad del destinatario para “aceptar, rechazar, negociar la información”.16
   Mientras la información es jerárquica, la comunicación requiere, por su lado, aquella base de igualdad que se concreta en la simetría del reconocimiento recíproco en tanto interlocutores válidos debido su capacidad de aportar compartir datos, interpretaciones y experiencias relevantes.

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13 WOLTON, D., Informar no es comunicar, Gedisa, Barcelona, 2010, p. 47 [ed. ebook].
14 LÓPEZ CAMBRONERO, M., “Desinformación e información falsa”, en AGEJAS, J.A. y SERRANO OCEJA, F.J.
(eds.), Ética de la comunicación y de la información, Barcelona, Ariel, 2002, p. 84.
15 Cf. WOLTON, D., op. cit., p. 11.
16 Ídem, p. 47.










Texto tomado de:
Ure, M., Parselis, M., Coedo, N., (2012). Medios y periodistas argentinos en Twitter : ¿lógicas de la información en la en la red de la conversación? [en línea], pp. 5–6.
Ponencia presentada en XIV Congreso REDCOM “Investigación y extensión en comunicación : sujetos, políticas y contextos”, Universidad Nacional de Quilmes, Argentina, 28-30 junio. Disponible en: http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/contribuciones/medios-periodistas-argentinos-twitter.pdf

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